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Ibuprofeno: ¿Cómo funciona? ¿Es más peligroso de lo que pensamos?

Probablemente uno de los medicamentos más populares a día de hoy sea el Ibuprofeno, esa pastillita o sobre que nos tomamos (en la mayoría de los casos muy a la ligera) por una amplia variedad de problemas, ya sea porque nos duele una rodilla, porque tenemos fiebre o incluso por resaca. ¿Noches de desenfreno? mañanas de ibuprofeno. Sin embargo, aunque muchos de los que están leyendo este artículo tienen ahora mismo tienen ibuprofeno en algún cajón de su casa, es muy probable que no sepas como funciona este medicamento que muchos consideran «milagroso».

¿De qué está hecho un ibuprofeno? ¿Sobre qué partes del cuerpo actúa? ¿Es cierto que no debe tomarse en ayunas? Y en ese caso, ¿por qué?

Dolor: ¿Realmente necesario?

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El dolor, por muy desagradable que pueda llegar a ser, es un mecanismo vital de nuestro organismo: es la forma en la que nuestro cuerpo nos transmite que estamos sufriendo daño, que algo va mal y que hay que actuar al respecto. Si te has clavado una astilla al caminar, hay que extraerla antes de que pueda hacerte más daño; si te entra algo en los ojos, ciérralos de inmediato; si te estás quemando, retira la mano; La importancia del dolor queda especialmente clara cuando observamos personas que nacen con insensibilidad congénita al dolor. Es decir, personas que, como su nombre indica, no pueden sentir sensaciones de dolor.

Si bien pueden sentir la diferencia entre calor y frío o entre objetos puntiagudos y no puntiagudos, no pueden detectar dolor al tomar una bebida demasiado caliente y quemarse la lengua. Por esta misma razón, estas personas pueden sufrir múltiples heridas y moretones en el cuerpo, huesos rotos, entre otros muchos al pasar desapercibidos debido a la falta de conciencia del dolor. Por tanto, el dolor tiene un sentido y es fundamental para el funcionamiento normal de nuestro cuerpo. No obstante, es cierto que en ocasiones el dolor puede volverse muy molesto e incluso incapacitante y a veces tomamos la decisión de pararlo con algun medicamento.

Si estás sufriendo dolor y quieres aliviarlo, de entre los medicamentos que se te pueden venir a la cabeza, uno de los más populares es el ibuprofeno.

Ibuprofeno: A fondo

El ibuprofeno forma parte de los llamados medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los que se encuentran otros fármacos populares como la aspirina. Este tipo de medicamentos se utilizan para aliviar el dolor, reducir la inflamación y reducir la temperatura corporal. Pero ¿cómo consiguen todo esto?

Pues estos medicamentos antiinflamatorios actúan inhibiendo unas enzimas de nuestro cuerpo llamadas enzimas ciclooxigenasas (que para abreviar llamaremos enzimas COX), que están involucradas en los procesos de dolor e inflamación.

Y así es como actúan: Cuando nuestras células sufren un daño, estas liberan una sustancia llamada ácido araquidónico. Y aquí es donde comienza la inflamación. Estas enzimas ciclooxigenasas o COX entran en acción y convierten este ácido araquidónico en otra sustancia, la prostaglandina H2. Y esta, a su vez, será convertida en distintas moléculas que, ahora sí, serán las que produzcan todo tipo de efectos como aumentar tu temperatura corporal (llegando a dar fiebre), provocar dolor y causar inflamación.

¿Inflamación necesaria?

Esto, aunque muchos crean que no tiene sentido, es algo necesario. La inflamación puede ser molesta, pero no deja de tratarse de una respuesta biológica de nuestro cuerpo frente a estímulos dañinos, ya sean microorganismos infecciosos, células dañadas o exposición a sustancias irritantes.

La inflamación, entre otras cosas, aumenta el flujo sanguíneo hacia la zona del cuerpo afectada, lo cual facilita la llegada de células inmunitarias que se encargarán de arreglar todo ese problema (si es que es posible), bien sea eliminando a algún microorganismo, eliminando las células muertas o lo que haga falta según la situación.

Para poder pueda lograr todos estos efectos y ayudar a la respuesta inmunitaria, la inflamación produce en la zona afectada los que llamamos los “cinco signos cardinales”: calor (aumento de la temperatura), dolor, rubor (aspecto rojizo debido al mayor riego sanguíneo), tumor (que es una hinchazón debido a la acumulación de líquido) y la pérdida o disminución de la función (debido al dolor y a la hinchazón de la zona).

Estos cinco signos son necesarios para que la inflamación logre su objetivo, que es eliminar lo que esté produciendo ese daño. Y, como hemos comentado, unas de las enzimas que contribuyen a activar todo este proceso de inflamación son las enzimas ciclooxigenasas (COX), que producen las moléculas que fomentan la inflamación.

Inhibición de las enzimas ciclooxigenasas (COX)

Y aquí es donde interviene el ibuprofeno: el ibuprofeno, junto a otros medicamentos antiinflamatorios, es capaz de inhibir estas enzimas ciclooxigenasas, bloqueando así la producción de sustancias que contribuyen a la inflamación, al dolor o a la fiebre.

Esto es lo que hace que el ibuprofeno sea un fármaco útil para tratar afecciones como dolores musculares, dolor menstrual, dolor de cabeza, fiebre, migraña o el dolor dental postoperatorio. Pero el ibuprofeno no solo se toma de manera espontánea para tratareste tipo de problemas, sino que para algunas enfermedades crónicas como la artritis o la fibrosis quística, puede recetarse como un tratamiento a largo plazo para ayudar a aliviar los síntomas de estas enfermedades (que no curarlas).

Si bien es cierto que el ibuprofeno bloquea las enzimas COX, es importante destacar que no todas las enzimas COX tienen la misma función. Existen dos tipos conocidos: las COX-1 y las COX-2.

La COX-2 sí que interviene en este mecanismo de inflamación y produce por tanto moléculas que favorecen la misma, además de dolor etc. Pero las COX-1 tienen otra función: produce un tipo de moléculas llamadas prostaglandinas que tienen un efecto protector sobre la pared del estómago.

¿Cuál es el problema?

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Cuando tú te tomas un ibuprofeno, este no sabe dónde tienes dolor exactamente. Cuando el ibuprofeno es ingerido, este se distribuye por todo el cuerpo, bloqueando las enzimas COX (COX-1 y COX-2).

Este es el motivo por el que el ibuprofeno puede dañar la pared gástrica, porque inhibe también la COX-1 y por tanto la producción de las prostaglandinas protectoras del estómago. Y este a su vez es el motivo por el que se suele recomendar evitar tomarse un ibuprofeno con el estómago vacío, y hacerlo en su lugar acompañado de algún tipo de alimento.

Recuerda que el alcohol también puede ser irritante para el estómago, con lo que darle al estómago un ibuprofeno y alcohol… está un poco mal.

El ibuprofeno no deja de ser un fármaco y por tanto no debe tomarse a la ligera, si tienes un dolor o inflamación persistente o que no mejora recuerda que la mejor decisión puede ser acudir a un médico.

¿Te ha sido de ayuda este artículo? Háznoslo saber en los comentarios.

2 Comentarios

Cory Molina 23 de abril de 2024 a 17:41

Muy interesante la información gracias

Respuesta
Carolina valenzuela 24 de abril de 2024 a 01:22

Wow
Muchísimas gracias

Respuesta

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