Hace tiempo que tengo una relación de amor-odio con el insomnio. Hay noches en las que me doy vueltas y no hay manera, y otras en las que simplemente necesito bajar el ritmo después de un día complicado. Un amigo me recomendó la tila, y la verdad es que me sorprendió. No es una pastilla mágica, pero noto que me ayuda a relajarme. Así que me puse a leer y a preguntar, y esto es lo que he ido aprendiendo sobre esta planta.
De dónde sale y por qué funciona
La tila se obtiene de las flores y las brácteas de los árboles del género Tilia, esos árboles grandes que ves en muchos parques y plazas. Se consume sobre todo en infusión, y su fama de calmante viene de lejos, de siglos atrás. Mi abuela ya decía que una tila caliente antes de acostarse era lo mejor para dormir.
Lo que he leído es que los compuestos naturales que tiene, sobre todo algunos flavonoides y aceites esenciales, parecen tener un efecto suave sobre el sistema nervioso. No es que te duerma, pero te baja un poco las revoluciones. Y eso, si andas nervioso o con la cabeza a mil, se agradece.
Para qué la uso y para qué sirve
Para estar más tranquilo
Lo que todos sabemos de la tila es que calma los nervios. Cuando tengo un día de esos en los que no paro de darle vueltas a las cosas, me preparo una taza y noto que la tensión baja un poco. No es que desaparezca el estrés, pero sí que se vuelve más llevadero. Los estudios que he visto mencionan que sus compuestos tienen un efecto sedante ligero, y la verdad es que lo noto.
Para dormir mejor
Este es el principal motivo por el que la tomo. No es un somnífero, no te noquea ni te deja grogui al día siguiente, pero sí que parece que el cuerpo se relaja y se prepara para dormir. Sobre todo si el insomnio viene por estrés o por darle vueltas a algo, una tila caliente una hora antes de acostarte puede ayudar a que el sueño llegue antes.
Para los nervios en la tripa
El estrés y yo tenemos una relación complicada con el estómago. Cuando estoy nervioso, se me revuelve todo. He notado que la tila después de comer me alivia esas molestias de digestión pesada o esa sensación de tener el estómago agarrotado. No es que cure nada, pero me sienta bien.
Para los músculos tensos
Cuando estoy estresado, noto los hombros y el cuello como si fueran de piedra. La tila, al relajar el sistema nervioso, parece que también ayuda a que la tensión muscular se alivie. No es un masaje ni un antiinflamatorio, pero la sensación de relajación general se nota.
Los antioxidantes que tiene
He leído que la tila tiene flavonoides, que son compuestos con actividad antioxidante. Ayudan a proteger las células, pero tampoco voy a decir que me tomo una tila y ya me estoy protegiendo. Es un plus, pero no lo que busco cuando la tomo. Si quiero antioxidantes, como fruta o verdura.
Cómo la preparo
La tila la tomo siempre en infusión. No es complicado: pongo agua a hervir, echo una cucharadita de flores secas o una bolsita de infusión, y la dejo reposar unos cinco o diez minutos. Luego la cuelo y la tomo caliente.
A veces le pongo un poco de miel, porque así me gusta más. Y si estoy muy estresada, a veces le echo también un poco de limón. Pero eso ya es cuestión de gustos.
Con lo que hay que tener cuidado
Aunque es una planta de toda la vida, tampoco hay que tomarla a lo loco. He visto que hay cosas que conviene saber:
- Si la tomas todos los días durante mucho tiempo, mejor consultar a un profesional. No es que sea tóxica, pero no está de más.
- Si estás tomando pastillas para dormir o ansiolíticos, ojo porque la tila puede potenciar el efecto. Mejor preguntar antes al médico.
- Las embarazadas, las madres que están dando el pecho o las personas con problemas de corazón deberían consultar antes de tomarla a diario. No es que esté prohibido, pero mejor prevenir.
- A mí me da un poco de sueño, así que si tengo que conducir o manejar algo, mejor no me la tomo justo antes.
Para finalizar
La tila es una de esas cosas sencillas que funcionan. No cura nada, no es un medicamento, pero me ayuda a bajar el ritmo y a dormir mejor cuando estoy nerviosa. La tomo cuando la necesito, sin abusar, y siempre teniendo claro que si el insomnio o la ansiedad son algo más serio, lo que toca es ir al médico.
Pero para esos días de estrés o para una noche en la que no logras desconectar, una tila caliente es un buen aliado. Eso sí, sin esperar milagros, simplemente como un pequeño apoyo para sentirte mejor.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información



