Recuerdo los primeros síntomas como si fuera ayer. Un cansancio que no se iba con nada, unas manos siempre frías, y esa niebla mental que me hacía sentir que vivía en cámara lenta. Después de visitar tres médicos, el diagnóstico llegó: Hashimoto. Y con él, una receta de levotiroxina y un «tendrá que aprender a vivir con esto».
Pero mi cuerpo me decía que había algo más. Y fue en esa búsqueda cuando encontré a Frank Suárez.
No era solo mi Tiroides…
Frank tenía una forma diferente de ver el Hashimoto. No como un problema aislado de la tiroides, sino como el resultado de un sistema nervioso que vivía en alerta máxima.
«Imagina que tu sistema nervioso es como un semáforo», explicaba. «Con Hashimoto, está siempre en rojo, en modo peligro. Y cuando el cuerpo está en modo peligro, ataca todo lo que ve, incluyendo tu tiroides».
Las 3 claves
Respirar como si mi vida dependiera de ello: Frank no hablaba de meditaciones complicadas. Me enseñó algo tan simple como respirar profundo 5 veces, 5 veces al día. Al principio me pareció ridículo, pero en una semana noté que mis hombros ya no estaban pegados a las orejas.
El Poder de los Jugos Verdes: «No hay mejor calmante para los nervios que los jugos de vegetales», decía. Empecé con uno simple:
- 1 pepino.
- 2 tallos de apio.
- 1 puñado de espinacas.
- El jugo de 1 limón.
Las nueces de Brasil: Mi nuevo mejor amigo: Frank explicaba que el selenio es como el freno de mano del sistema inmunológico. Un estudio publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism confirma que la suplementación con selenio reduce significativamente los anticuerpos tiroideos en Hashimoto. Comer 2 nueces de Brasil al día se convirtió en mi ritual. No más, porque como decía Frank: «En el selenio, más no es mejor».
Lo que no me esperaba
A los dos meses de seguir sus consejos:
- Mi energía volvió – no al 100%, pero suficiente para volver a hacer yoga.
- La niebla mental se despejó – podía leer un libro completo otra vez.
- Mis anticuerpos bajaron – mi endocrinólogo no podía creerlo.
La verdad incómoda que Frank Suárez enseñaba
Frank era claro: «El Hashimoto no se cura, pero se puede poner en remisión. Y la remisión no es no tomar medicamentos, es volver a sentirte tú misma«.
Mi Consejo
- Empieza por respirar – 5 respiraciones profundas, 5 veces al día.
- Prueba los jugos verdes – aunque sea 3 veces por semana.
- Incluye las nueces de Brasil – 2 al día, ni una más.
- Habla con tu médico – nunca dejes tu medicación sin supervisión.
Cada mañana, cuando tomo mis dos nueces de Brasil y preparo mi jugo verde, pienso en Frank Suárez. Me enseñó que aunque el diagnóstico diga «crónico» e «incurable», siempre hay espacio para mejorar. Que nuestro cuerpo quiere sanar, solo necesita las herramientas correctas.
¿Y tú? ¿Has lidiado con problemas de tiroides? ¿Qué te ha funcionado? Comparte tu experiencia – entre todos podemos encontrar más caminos hacia la mejoría.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información
Por favor deseo
Comenzar la dieta intermitente ayúdeme por favor, tengo COVID quiero mejorar mi salud sufro
De tiroides tiendo a engordar ayúdenme 🙏🏼
Buenísimo las recomendaciones que nos dejó el Doctor Fran