Te voy a ser sincero: yo antes era de esas personas que se metían en la cama y… ¡zas! La mente se me encendía como un árbol de Navidad. Repasaba todo lo del día, lo del mañana, y lo de pasado mañana también. Hasta que un día, harta de contar ovejas, una amiga me dijo: «¿Has probado con la valeriana? A mí me va de lujo».
Al principio me dio un poco de cosa. Porque, vamos a admitirlo, la valeriana huele raro. Su raíz tiene un aroma fuerte, terroso, que a mucha gente le recuerda a… bueno, a pies. Pero qué demonios, estaba desesperado. Y me lancé.
Y vaya si funcionó.
No es que te duerma a golpe de porra como un medicamento fuerte. Es más sutil. Es como si te dieran una manta calentita para el sistema nervioso. Notas que las revoluciones bajan, que la ansiedad que tenías en el estómago se desinfla un poco y que el sueño, de repente, viene de forma natural. Y lo mejor: al día siguiente no te levanta con esa resaca mental que dejan algunos somníferos.
¿Por qué me funcionó a mí?
Cuando fui a por más al herbolario, la señorita me lo explicó muy bien. Resulta que la valeriana le echa una mano a tu cerebro para producir más GABA. ¿Y eso qué es? Pues es como el «freno de mano» natural de tu cuerpo, tal como explica el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa, que recopila la evidencia científica sobre sus propiedades relajantes.
Cómo le perdí el asco al sabor
La primera infusión que me preparé casi me la devuelvo. ¡Estaba muy amarga! Pero le pillé el truco:
- La mezclo siempre: Nunca me la tomo solo. Le echo un poco de menta poleo o melisa para camuflar el sabor. ¡Y funciona!
- La tomo en cápsulas los días perezosos: Cuando no me apetece preparar la infusión, recurro a las cápsulas. Son una pasada porque no sabes a nada y el efecto es el mismo. Eso sí, miro siempre bien la dosis que traen.
Las cosas importantes que aprendí
- No es un caramelo. No se puede mezclar con alcohol ni con pastillas para dormir. Puede potenciar mucho el efecto y es una mala idea.
- Consulta siempre si tomas otras medicaciones o estás embarazada. Mejor ser prudente que llevarse un susto.
- A algunas personas les sienta regular. A mi primo, por ejemplo, le dio un poco de dolor de cabeza. A mí por suerte no.
¿Merece la pena?
Para mí, 100% sí. Se ha convertido en mi ritual de noche cuando noto que estoy más alterado. El simple hecho de prepararme la infusión ya es una señal para mi cuerpo de que la jornada ha terminado.
Si estás harto de dar vueltas en la cama o de que la ansiedad te robe el sueño, dale una oportunidad. Aguanta su olorcillo peculiar y dale tiempo. A lo mejor, como a mí, se convierte en tu mejor aliada para por fin descansar de verdad.
¿Tú la has probado? ¿Qué tal te fue?
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información




uy buenos consejos, gracias