Imagen ilustrativa sobre el hantavirus con un roedor silvestre, pulmones humanos afectados, partículas virales y medidas de prevención en una cabaña rural. Imagen ilustrativa sobre el hantavirus con un roedor silvestre, pulmones humanos afectados, partículas virales y medidas de prevención en una cabaña rural.

Hantavirus: síntomas, contagio y prevención eficaz

El hantavirus es una de esas enfermedades que la mayoría desconoce hasta que aparece un brote en las noticias. Entonces se encienden las alarmas, la gente se asusta, y luego se olvida. Pero es un virus que sigue ahí, en zonas rurales y silvestres de América, esperando que alguien respire el polvo equivocado.

No es una enfermedad nueva. Se conocen brotes desde los años noventa en Estados Unidos, y en Sudamérica ha habido episodios graves, como el de la región patagónica a fines de los noventa, con decenas de muertos. Pero para el público general, sigue siendo un misterio.

¿Qué es el Hantavirus?

El hantavirus es un virus que vive en roedores. Los ratones silvestres lo portan sin enfermarse, pero lo eliminan a través de la orina, las heces y la saliva. Cuando esas secreciones se secan, el virus se convierte en partículas microscópicas que quedan en el polvo. Al ingresar a un ambiente cerrado o removerse la tierra, esas partículas se dispersan en el aire.

El contagio humano ocurre principalmente por inhalación. Una persona respira ese polvo contaminado y el virus se aloja en sus pulmones. De allí puede pasar a la sangre y desencadenar una reacción grave.

Otras formas de contagio menos comunes incluyen el contacto directo con excrementos o saliva de roedores y llevarse las manos a la boca o nariz, el consumo de alimentos contaminados o, en rarísimas ocasiones, una mordedura de roedor infectado.

Existen variantes del virus según la región. En América, la forma predominante es el síndrome cardiopulmonar y por hantavirus, que afecta los pulmones y puede llevar a insuficiencia respiratoria rápidamente. En otras partes del mundo, como Europa y Asia, hay variantes que afectan más a los riñones.

Los síntomas

El gran problema del hantavirus es que al principio parece una gripe común. Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, dolores musculares intensos, fatiga extrema, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas o vómitos. Casi nadie va al médico con eso. Se toman un paracetamol y esperan a que pase.

Pero entre el cuarto y el décimo día, si el virus evoluciona, aparecen los síntomas respiratorios. Aparece tos seca, dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho. Los pulmones se llenan de líquido y la sangre deja de oxigenarse bien. En esta etapa, la persona puede deteriorarse en cuestión de horas.

La tasa de mortalidad varía según la región y el tipo de virus, pero puede llegar al cuarenta por ciento. No es una enfermedad que se pueda tomar a la ligera.

La prevención

No hay vacuna contra el hantavirus. La prevención es la única herramienta real.

Las recomendaciones son claras, pero requieren cambiar algunos hábitos, especialmente en zonas rurales o para quienes realizan actividades al aire libre.

Antes de entrar a un lugar cerrado y abandonado

  • Ventilar es lo primero. Si se va a entrar a una cabaña, galpón, bodega o casa que ha estado cerrada durante semanas o meses, hay que abrir todas las puertas y ventanas y dejar que el aire circule durante al menos treinta minutos antes de ingresar.
  • No barrer en seco. Es el error más común. Barrer levanta el polvo y con él las partículas del virus. Si hay excrementos secos de roedores, lo que hay que hacer es rociarlos con una solución de lavandina diluida (una parte de lavandina por diez de agua). Dejar actuar treinta minutos y luego recoger los restos con un trapo húmedo, no con escoba.
  • Usar protección. Mascarilla (preferentemente N95) y guantes de goma. Al terminar, lavarse bien las manos con agua y jabón.

En la vida cotidiana en el campo

No dejar comida o basura al alcance de los roedores. Almacenar alimentos en recipientes herméticos. Tapar los agujeros por donde puedan entrar ratones a la vivienda. Mantener el pasto corto alrededor de la casa. No acumular leña o escombros cerca de las paredes.

En actividades al aire libre

Acampar solo en lugares habilitados. No dormir directamente sobre el suelo. Mantener la comida en envases cerrados. No beber agua de fuentes naturales sin hervir o filtrar adecuadamente.

El tratamiento

No hay un medicamento antiviral específico que cure el hantavirus. El tratamiento es de soporte. Consiste en oxigenoterapia, asistencia respiratoria mecánica en casos graves, control de líquidos y monitoreo cardíaco y respiratorio.

Cuanto antes se reciba atención médica, mejores son las probabilidades de sobrevivir. Por eso, ante la sospecha, hay que ir al hospital sin demora. No esperar a que la fiebre baje sola.

La transmisión entre humanos

En la mayoría de las variantes del hantavirus, no existe transmisión de persona a persona. El único riesgo es el contacto con roedores o sus excrementos.

Sin embargo, en Sudamérica se han documentado casos de transmisión entre humanos en brotes específicos, como el registrado en la Patagonia argentina en los años noventa y más recientemente en la región de Los Ríos en Chile. Fueron brotes limitados, con transmisión por contacto estrecho con un paciente infectado, pero no por vía aérea ni por gotitas.

La OMS recomienda extremar las precauciones con pacientes contagiados: aislamiento, uso de mascarillas y guantes, y evitar compartir espacios cerrados sin ventilación.

Dónde hay riesgo real

El hantavirus no está en las grandes ciudades. Su hábitat son las zonas rurales, boscosas, de pastizales o esteparias donde viven los roedores portadores. En Argentina, por ejemplo, el principal vector es el ratón colilargo, que habita principalmente al sur del paralelo 30, en la Patagonia y regiones cordilleranas. En Chile, el ratón de cola larga o el de los espinos son las especies transmisoras.

Pero también se han detectado casos en zonas más al norte, asociados a otras especies de roedores. El mapa del hantavirus no es fijo. Va cambiando con las condiciones climáticas, los incendios, la deforestación y la expansión agrícola.

¿Qué dice la ciencia de esto?

Diversos organismos internacionales y estudios científicos respaldan la información sobre el hantavirus y su forma de transmisión. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explican que el contagio ocurre principalmente por inhalación de partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces de roedores infectados, además de detallar los síntomas respiratorios graves asociados al síndrome cardiopulmonar por hantavirus CDC – Hantavirus Pulmonary Syndrome. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también advierte sobre el riesgo en zonas rurales y la importancia de ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos. En Sudamérica, investigaciones publicadas en la revista científica Emerging Infectious Diseases documentaron casos de transmisión interpersonal durante el brote ocurrido en la Patagonia argentina a fines de los años noventa Estudio sobre transmisión interpersonal en Argentina. Además, un informe publicado por The New England Journal of Medicine analizó la evolución clínica y la elevada mortalidad del síndrome cardiopulmonar asociado al virus NEJM – Hantavirus Pulmonary Syndrome.

Para cerrar

El hantavirus no es una enfermedad para entrar en pánico, pero sí para tener en cuenta. Basta con seguir unas pocas reglas básicas: ventilar antes de entrar a lugares cerrados, no barrer en seco, usar protección al limpiar excrementos, mantener la comida y la basura fuera del alcance de los ratones, y acampar con precaución.

Y sobre todo, no ignorar los síntomas. Si después de haber estado en una zona de riesgo empieza la fiebre y los dolores musculares, consultar al médico y mencionar la posible exposición. Puede marcar la diferencia entre una recuperación y una tragedia.

El virus está ahí. Pero la información y la prevención son el mejor escudo.

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