Alerta por posible riesgo cancerígeno en tratamientos para infecciones urinarias Alerta por posible riesgo cancerígeno en tratamientos para infecciones urinarias

Alerta por posible riesgo cancerígeno en tratamientos para infecciones urinarias

Cada año, millones buscan alivio para las infecciones urinarias. Pero ¿Qué tan seguros son los medicamentos que se usan?

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son más comunes de lo que imaginas. Solo en Estados Unidos, más de 8 millones de personas acuden al médico anualmente por este motivo, según datos de la Asociación Estadounidense de Urología. Y si bien afectan a ambos sexos, el 60 % de las mujeres tendrá al menos una infección urinaria a lo largo de su vida, frente al 12 % de los hombres.

Dolor, ardor al orinar, sensación de urgencia y malestar general son solo algunos de los síntomas que llevan a muchos a buscar alivio inmediato con productos de venta libre como AZO o URISTAT. Estos medicamentos, disponibles en farmacias sin receta médica, prometen aliviar el dolor… pero también traen consigo una advertencia que pocos notan.

¿Qué contienen estos medicamentos?

Tanto AZO como URISTAT tienen como ingrediente activo el clorhidrato de fenazopiridina, un compuesto que actúa como analgésico urinario. Sin embargo, lo que las etiquetas advierten puede resultar inquietante:

  • AZO incluye un mensaje claro: Este producto contiene clorhidrato de fenazopiridina, una sustancia que el Estado de California reconoce como cancerígena.
  • URISTAT señala lo siguiente: La administración prolongada de clorhidrato de fenazopiridina provocó neoplasias en ratas (en el intestino grueso) y en ratones (en el hígado). Aunque no se ha reportado una relación entre este compuesto y neoplasias en humanos, tampoco existen estudios epidemiológicos adecuados que lo descarten.

La palabra neoplasia hace referencia a un crecimiento anormal de células, lo que puede representar un riesgo de desarrollo de cáncer. Aunque las pruebas en humanos no son concluyentes, la falta de estudios no es garantía de seguridad.

Además de las advertencias en las propias etiquetas de productos como AZO y URISTAT, organismos reguladores han clasificado al clorhidrato de fenazopiridina—el analgésico urinario que contienen—como una sustancia que podría aumentar el riesgo de cáncer, ya que está incluido en la lista de la Proposición 65 de California como químico cancerígeno, con niveles de riesgo establecidos basados en estudios en animales que mostraron desarrollo de tumores tras una exposición prolongada; aunque no hay evidencia definitiva en humanos, esta clasificación subraya la necesidad de precaución y de no usarlo de forma prolongada sin supervisión médica.

¿Qué dicen las autoridades?

En 2001, el Departamento de Salud y Servicios Sociales de Nueva Jersey incluyó la fenazopiridina en su lista de compuestos peligrosos. Y el hecho de que California lo haya etiquetado como cancerígeno bajo la Proposición 65, una ley estatal que exige informar sobre la exposición a químicos nocivos, pone sobre la mesa una preocupación legítima sobre su uso extendido.

¿Qué deberías hacer si tienes una infección urinaria?

  1. Consulta con un médico: No todos los casos requieren antibióticos o analgésicos específicos. Un diagnóstico adecuado es clave.
  2. Evita automedicarte de forma prolongada: Especialmente si usas medicamentos con fenazopiridina.
  3. Sigue recomendaciones naturales y preventivas: Hidratación adecuada, higiene íntima y evitar irritantes como jabones fuertes pueden ayudar a prevenir recurrencias.
  4. Lee siempre las etiquetas: Muchos desconocen que los productos de venta libre pueden tener riesgos ocultos.

Las infecciones urinarias son molestas y frecuentes, especialmente entre las mujeres. Si bien existen productos que alivian el dolor rápidamente, es fundamental conocer qué contienen y los posibles riesgos asociados, como el de sustancias vinculadas con el cáncer. La mejor herramienta siempre será la información, así como un acompañamiento médico adecuado para tratar y prevenir estas infecciones de forma segura.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información

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