Cesta de la compra
Total:

0,00 

Puntos:

0

Tu carrito está vacío
Seguir comprando

Cáncer de páncreas: causas y por qué es difícil detectarlo

Hace unos meses, un amigo me preguntó por qué se habla tan poco del cáncer de páncreas si es tan mortal. Me quedé pensando y creo que tiene razón. No es de los más conocidos, pero merece que le prestemos atención. Así que me puse a leer y a preguntar, y esto es lo que he ido aprendiendo.

¿Qué hace el páncreas?

El páncreas es un órgano pequeño que tenemos ahí metido, detrás del estómago. La mayoría no sabemos ni que existe hasta que algo falla. Hace dos cosas importantes: fabrica jugos que ayudan a digerir la comida y produce hormonas como la insulina, que controla el azúcar en la sangre.

Pues bien, el cáncer de páncreas aparece cuando algunas células de ahí empiezan a multiplicarse sin ton ni son y forman un bulto. El más común (más del 90%) es el adenocarcinoma, que sale en las células que hacen esos jugos digestivos.

Lo malo es que esas células no se quedan quietas. Con el tiempo, pueden colarse en órganos de alrededor o viajar por la sangre y aparecer en sitios como el hígado o los pulmones.

Esto no es algo raro ni exagerado. Instituciones médicas como la Mayo Clinic explican que el cáncer de páncreas suele propagarse a otros órganos y que, además, en sus fases iniciales apenas provoca síntomas, lo que hace que muchas veces se detecte tarde.

¿Y esto por qué pasa?

Pues como casi todo en esta vida, no hay una causa única. Es mezcla de varias cosas: la genética, cómo vivimos y un poco de mala suerte.

He visto que hay cosas que aumentan las probabilidades:

  • La edad. A partir de los 60 años el riesgo sube. No es que le dé solo a la gente mayor, pero la mayoría de casos son de gente con unos años.
  • Fumar. Esto es importante. El tabaco no solo hace pupa a los pulmones, lleva sustancias malas que viajan por la sangre y llegan al páncreas. La gente que fuma tiene el doble de posibilidades.
  • Los antecedentes familiares. Hay familias donde esto aparece más. A veces hay mutaciones heredadas, como las de los genes BRCA1 y BRCA2 (sí, los mismos del cáncer de mama). O simplemente haber tenido varios familiares cercanos con este tumor.
  • La diabetes. Aquí hay algo curioso. La gente con diabetes desde hace tiempo tiene más riesgo, pero también hay veces que una diabetes que aparece de repente en un adulto puede ser una señal de alarma.
  • La pancreatitis crónica. Cuando el páncreas se inflama una y otra vez durante años, las células se dañan y eso puede acabar mal.
  • El peso y el sedentarismo. El sobrepeso crea un ambiente en el cuerpo que favorece que los tumores crezcan.
  • El alcohol. No es que él solo provoque el cáncer, pero el abuso de alcohol puede llevar a esa pancreatitis crónica de la que hablaba, y por ahí viene el problema.

De hecho, organizaciones médicas como la Sociedad Española de Oncología Médica señalan que el tabaco, la obesidad, la edad y los antecedentes familiares son algunos de los factores que más aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

Lo difícil que es pillarlo a tiempo

Aquí está el meollo del asunto. Este cáncer es traicionero, y mucho.

Primero, porque está escondido. El páncreas no está cerca de la piel, está en medio de todo. Cuando el tumor es pequeñito, ni el médico más experto lo va a notar tocando la tripa. Ahí dentro puede estar creciendo sin que nadie se entere.

Segundo, porque no avisa. En las fases iniciales, este bicho no duele ni molesta. Puede estar meses o años creciendo y tú tan tranquilo, haciendo vida normal. Cuando empiezas a notar algo, el tumor ya tiene tiempo y tamaño.

Tercero, porque los síntomas son muy vagos. Mira esto:

  • Dolor de tripa o de espalda.
  • Pérdida de peso sin hacer dieta.
  • Cansancio.
  • Sin ganas de comer.
  • Náuseas.

¿A que te suena a mil cosas diferentes? Por eso es tan fácil que pase desapercibido. Uno piensa que será estrés, que habrá comido algo malo, que son los nervios… y mientras, el tiempo pasa.

El sistema sanitario británico (NHS) explica que precisamente esa falta de síntomas claros y su parecido con problemas digestivos comunes es una de las principales razones por las que este cáncer suele diagnosticarse en fases avanzadas.

Hay un síntoma más claro, la ictericia. La piel y los ojos se ponen amarillos. Esto pasa cuando el tumor aprieta el conducto por donde va la bilis. Es una señal evidente, pero suele salir cuando el cáncer ya está crecidito.

Cuarto, porque no hay pruebas rutinarias. Para otros cánceres tenemos revisiones: mamografías, colonoscopias, citologías. Para el de páncreas no hay nada establecido. Existe un análisis de sangre que mide el CA 19-9, pero no es fiable para detectarlo pronto. A veces da positivo sin que haya cáncer y otras veces da negativo cuando sí lo hay. Los médicos lo usan más para ver cómo va la enfermedad cuando ya la conocen, no para buscar.

Quinto, porque es muy agresivo. Este cáncer no solo crece, sino que tiene facilidad para mandar células a otros sitios. Puede que cuando lo descubran ya haya células viajando por ahí. Además, el tumor se rodea de una capa dura que lo protege, como si fuera un escudo. Esa capa hace que la quimioterapia entre con dificultad y que las defensas del cuerpo no puedan atacarlo bien.

Sexto, porque cuando da la cara, suele ser tarde. La gente va al médico porque ve que la piel se le pone amarilla o porque el dolor no se quita con nada. Y claro, para entonces el tumor ya lleva tiempo ahí, ha crecido y muchas veces se ha extendido.

Cáncer de páncreas: Diagnóstico

Si hay sospecha, los médicos piden pruebas. El TAC y la resonancia magnética dan imágenes del páncreas. La ecografía endoscópica es otra técnica que permite acercarse mucho al páncreas desde dentro. Y luego está la biopsia, que es la única que confirma si es cáncer o no.

¿Se puede prevenir?

No podemos asegurarlo al cien por cien, pero hay cosas que ayudan. Primero, no fumar. Segundo, mantener un peso saludable y moverse. Tercero, no abusar del alcohol. Y cuarto, si hay diabetes o antecedentes familiares, estar más pendiente y consultar al médico.

¿Hay esperanza para el cáncer de páncreas?

No quiero dar un mensaje negro porque no lo es. La investigación sigue adelante y se están buscando nuevas formas de detectarlo antes. También hay avances en tratamientos que puedan atravesar esa capa protectora del tumor. La inmunoterapia, que está dando resultados en otros cánceres, también se está probando aquí.

Entender por qué es tan difícil de detectar ya es un paso. Por eso, muchas organizaciones médicas internacionales insisten en la importancia de conocer los síntomas y los factores de riesgo, ya que el diagnóstico temprano sigue siendo el mayor desafío en este tipo de cáncer. Saber qué síntomas pueden ser una alerta y conocer los factores de riesgo nos da ventaja. Y aunque queda mucho por hacer, cada avance cuenta. Algún día, este tumor silencioso dejará de serlo.

*Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información

269
Show Comments (0) Hide Comments (0)
0 0 votos
Calificación
Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
El más antiguo
El más nuevo Más votado

¡Manténgase actualizado!

Suscríbete para recibir las últimas publicaciones del blog, noticias y actualizaciones directamente en tu bandeja de entrada.

Al pulsar el botón Registrarse, confirma que ha leído y acepta nuestros términos y condiciones. Política de Privacidad y Términos y condiciones