A ver, te voy a contar algo que me tiene dando vueltas desde hace tiempo. Y tiene que ver con dos personas que nunca se conocieron, que trabajaron en cosas distintas, pero que se hicieron la misma pregunta: ¿Qué es esto de la conciencia? ¿De verdad cabe todo dentro de la cabeza?
Uno es español, cirujano, Manuel Sans Segarra. El otro era mexicano, neurofisiólogo, Jacobo Grinberg. Cada uno por su lado, llegaron a conclusiones que se parecen sin ser iguales. Y creo que merece la pena pararse a pensar en ellos.
El cirujano que se encontró con algo más grande
Sans Segarra es de esos médicos que imponen. Toda una vida en quirófano, viendo lo que hay dentro del cuerpo humano. No es un teórico que escribe desde un despacho. Él ha tenido pacientes que se morían y volvían. Y le contaban cosas.
A base de escuchar, empezó a preguntarse: «¿Y si el cerebro no produce conciencia, sino que la recibe? ¿Y si hay algo más grande, algo así como una supraconciencia, de la que todos formamos parte?».
Su idea es que cuando el cuerpo falla, la conciencia sigue. No se acaba. Como si fuéramos una radio que deja de sonar pero la música sigue estando ahí fuera.
Es una idea preciosa. Y tiene algo que reconforta. Pero claro, él mismo dice que esto no es ciencia probada. Es una hipótesis. Una reflexión. Un «y si…».
El mexicano que buscaba el campo que nos conecta
Jacobo Grinberg era diferente. Era neurofisiólogo, de los que estudian el cerebro con electrodos y encefalogramas. Pero también era un hombre abierto a cosas que la ciencia normal no toca.
Él decía que existe algo así como un campo neuronal, una especie de red invisible que conecta a todos los seres vivos. Y que la conciencia individual sería como la interacción de nuestro cerebro con ese campo.
Para intentar demostrarlo, hizo experimentos. El más famoso: juntaba a dos personas con vínculo, las separaba en habitaciones aisladas, estimulaba a una y miraba si la otra mostraba actividad cerebral parecida. Y según él, a veces pasaba.
Nunca logró un respaldo unánime de la ciencia. Sus experimentos son discutidos, sus teorías, también. Pero Grinberg no era un charlatán. Era un científico que se atrevió a salirse del camino marcado. Y por eso pagó un precio: el escepticismo de sus colegas, la incomprensión, y al final, un destino trágico. Desapareció en 1994 sin dejar rastro. Su caso sigue sin resolverse.
En qué se parecen y en qué no
Si te fijas, los dos dicen algo parecido: la conciencia no está solo en el cerebro. Hay algo más. Algo que nos trasciende o que nos conecta.
Pero hay una diferencia importante.
Grinberg intentó demostrarlo. Hizo experimentos. Buscó datos. Quiso que la ciencia validara sus intuiciones. Sans Segarra, en cambio, se mueve más en el terreno de la reflexión filosófica. No dice «esto está probado». Dice «mira lo que he visto, mira lo que he oído, ¿y si fuera posible?».
Uno intentó medir. El otro intenta comprender.
¿Y esto para qué sirve?
A veces la gente pregunta: «Bueno, y todo esto, ¿para qué? ¿Cambia algo?».
Pues mira, creo que sí. Porque vivimos en un mundo que nos trata como máquinas. Todo se mide, todo se cuantifica, todo se reduce a neuronas y conexiones. Y cuando alguien dice «quizá somos más que eso», algo se remueve dentro.
Si Sans Segarra tiene razón, la muerte no es el final. Si Grinberg tenía razón, estamos todos conectados sin saberlo. Si se equivocan los dos, igual da igual, porque al menos nos hicieron pensar.
Lo que me quedo de todo esto
Yo no sé qué pensar. De verdad. A veces creo que la ciencia acabará explicando la conciencia como un fenómeno puramente biológico. Otras veces, cuando he tenido experiencias raras, cuando he sentido cosas que no se explican, me pregunto si no habrá algo más.
Lo que sí sé es que agradezco que existan personas como ellas. Gente que no se conforma con lo que les enseñaron. Que se atreven a mirar más allá, aunque les llamen raros, aunque se equivoquen.
Porque al final, el conocimiento avanza así. Preguntando. Dudando. Mirando donde otros no miran.
Y tú, ¿Qué crees? ¿Eres de los que piensan que todo cabe en el cerebro, o de los que intuyen que hay algo más grande?
*Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Más información
excelente información
Hola a todos entiendo que el celebro es una interfase, la mente es una para todos y nuestra atención hace nuestro mundo individual y de acuerdo a las experiencias acumuladas en este mundo humano vamos expandiendo nuestra conciencia y la capacidad creadora ,fin último de estas experiencias en el ir y venir de las vidas o encarnaciones que elegimos estar aquí. aunque nos sometemos a ello por libre albedrío…
Alguien está de acuerdo con lo expuesto? o requiero actualizar?
Cuando se experimenta el desdobla miento se puede lograr cambiar la mente. Lo que decía Jacobo la vida no termina ahí, en el universo hay una lucha más grande.